Pero el me necesitaba, me necesitaba como si fuera una droga. Me había usado como una muleta durante demasiado tiempo, y ahora estaba más enganchado de lo que había planeado volver a estar con nadie. No soportaba la idea de hacerme daño ni tampoco podía impedirlo. Yo pensaba que el tiempo y la paciencia lo cambiarían, y el sabía que, a pesar de que era un error total, me lo iba a dejar intentar.
Era su mejor amiga. Siempre me iba a querer, pero eso jamás iba a bastar.


Capitulo "tres son multitud". Página 229. "Luna Nueva".

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