Me rodeé el cuerpo con los brazos y apreté con fuerza. Empezemos de cero, pensé con desesperación. ¡Cómo había sido capaz de hacer una afirmación tan estúpida y tan absurda! Podía empezar de cero, pero aun así, nunca podría devolver las cosas al mismo lugar donde habían estado antes de enamorarme. La evidencia física era la parte más significativa de la ecuación. Yo había cambiado, mi interior se había alterado hasta el punto de no ser reconocible. Incluso mi exterior parecía distinto...
Empezemos de cero, aquella fue una promesa que ni él pudo mantener, una promesa que se rompió tan pronto como se hizo.

No hay comentarios: