Ay, que frío me dá tu palabra, o no te hacés entender. Es una especie jodida la tuya, la mía también. Lo mismo no le puede dar, lo mismo si le dan o le sacan. Un minímo de orgullo le debe quedar o solo un resto de nada. Pero me cuesta creer, me cuesta entender, que al pobre tipo no le importa si después de muerto nadie se acuerda de él. Tiene la cara perdida, tiene la mente vendida, ya no se ríe de nada. A nadie apena su tono, a nadie más que a el, porque no piensa en nadie. Pero me cuesta creer, me cuesta entender...

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